Las señales inequívocas
Superficies blanqueadas, colores apagados, paredes que se deforman con el sol, grietas y bordes desconchados, jardineras que se vuelven quebradizas al menor golpe: el plástico no se desgasta discretamente. Cuando aparecen estas señales, una sustitución puntual ya no basta: es todo el conjunto el que llega al final de su vida útil.