Dar carácter a la entrada
Dos bonitos maceteros enmarcando la puerta, un tono a juego con su fachada: el efecto es inmediato. Su tienda existe en la calle incluso antes del escaparate, y el viandante ya la ha advertido.
Una fachada bien ajardinada detiene al transeúnte y le invita a entrar.
Todo se decide en la acera. Una fachada ajardinada atrae las miradas, ralentiza el paso e invita a cruzar la puerta.
Dos bonitos maceteros enmarcando la puerta, un tono a juego con su fachada: el efecto es inmediato. Su tienda existe en la calle incluso antes del escaparate, y el viandante ya la ha advertido.
El espacio frente a un comercio es limitado y está regulado: nuestros formatos intermedios decoran sin obstaculizar, se mantienen estables al paso y, equipados con ruedas opcionales, pueden guardarse al cierre si es necesario.
Color a juego con su identidad visual, logotipo discreto en el recipiente, vegetación elegida para su universo: sobrio y gráfico, o exuberante y generoso. La fachada se convierte en una prolongación de su merchandising.
Una fachada que destaca en la calle y hace detenerse al viandante.
El universo de su marca empieza en la acera.
Formatos estables y fáciles de mantener, con ruedas opcionales.
Formatos intermedios (de unos 60 a 90 cm de altura, planta incluida) que decoran sin ocultar el escaparate: una pareja enmarcando la puerta es una apuesta segura. En cerámica esmaltada para aportar color, o en metal para un estilo contemporáneo.
No necesariamente: nuestros recipientes están diseñados para permanecer en el exterior (heladas, lluvia, rayos UV). Si su normativa o su seguro lo exige, los formatos equipados con ruedas hacen viable guardarlos a diario.
Sí: son posibles colores a medida, acabados y la incorporación del logotipo, incluso en series pequeñas. Un macetero con sus colores transforma la fachada en un soporte de identidad.
Una foto de su fachada basta para empezar: le proponemos una composición a su medida.